El Txindoki o Larrunarri (1.341
m.) es sin discusión una de las montañas más destacadas de la geografía de
Euskalherria, hasta el punto de que también se la conoce como el “Cervino del País
Vasco”, sobre todo por la apariencia de su Arista Oeste vista desde el pueblo
de Amezketa.
El primer fin de semana de
septiembre de 2008 se celebra en la ciudad de Vitoria-Gasteiz un año más el
Azkena Rock, festival de música que anima la ciudad durante tres días seguidos,
al que mi compañera acude siempre que puede. Yo aprovecho para acercarla desde
Madrid y pasar un par de días en las montañas de la zona, que no faltan ni en
cantidad ni en calidad, y visitar a un amiguete de esos de toda la vida que,
aunque natural de Sevilla, se gana el
pan en Barakaldo desde hace ya unos cuantos años.
Esta vez toca la Sierra de
Aralar y su gran clásica, la Arista Oeste del Txindoki, 350 metros de desnivel
y una dificultad que no tiene porque sobrepasar en ningún momento el IV grado,
poco mantenida y bien protegida, con reuniones montadas, parabolts y clavos en
abundancia. Por lo que he leído previamente se puede hacer incluso con botas si
se domina el IV grado, lo que unido a la ausencia de compañero y a las ganas de
escalar acumuladas tras un verano de playa, me anima a intentar hacerla en
solitario.
Para acceder a la arista
partimos por la vía normal desde el barrio de Larraitz, accesible por la
carretera comarcal Ordizia-Zaldibia-Larraitz (GI-2133), en la provincia de
Guipúzcoa. En la parte alta de Larraitz encontraremos un gran aparcamiento con
zonas verdes para acampar, mesas, fuente y sanitarios, en un entorno muy
agradable. Estas zonas de auténtico relax son una de las cosas que más me
gustan del País Vasco y sólo se entienden gracias a la fuerte pasión que
levanta la montaña en muchos de sus habitantes. Alucino cuando llego aquí y
compruebo que no sólo no está prohibido acampar o dormir en la furgoneta sino
que una señal lo autoriza expresamente, nada que ver con lo que estoy
acostumbrado en muchas otras zonas, que por cierto no alcanzan ni de lejos la
limpieza y magnífico estado de conservación que aquí se aprecia. Larraitz está
a 470 m. sobre el nivel del mar con lo que la ascensión acumula casi mil metros
de desnivel.
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Area de recreo en Larraiz (izquierda) y señal indicativa del Txindoqui al poco de comenzar a caminar |
Por la noche ha estado lloviendo por lo que en principio decido subir al Txindoki por la vía normal del Collado de Egurral ante el temor de meterme en un “fregao” sin poder encordarme con nadie y con la roca mojada, lo que no parece muy prudente. Desde Larraitz sale una pista cerrada con una barrera por la que en unos quince minutos se llega hasta una bifurcación hacia la izquierda marcada con una señal que indica hacia el Txindoki. Se trata de un sendero que continúa hasta otra valla que da paso a un pinar. Antes de llegar al pinar, en un punto evidente abandonamos el sendero para subir por rampas de hierba y rastros de sendero hasta la base de la arista (1h. 15’). Como el camino parece estar más seco de lo que pensaba decido acercarme hasta la arista para ver cómo está la roca y al llegar veo una cordada de tres personas que ya están subiendo. Decido aprovechar y tirar para adelante pensando que si la cosa es más de lo que pienso siempre existe la posibilidad de pedir que me echen un cabo desde arriba.
La arista empieza con un tramo
fácil (II-) hasta un diedro en cuya base dos parabolts con argolla sirven para
montar reunión. En este punto me pongo el arnés con un cabo de anclaje y
algunos fisureros, me calzo los pies de gato y echo la cuerda en la mochila por
si lo veo jorobado poder rapelar tranquilamente. El diedro (IV) está un poco
lavado pero es fácil y muy disfrutón y da paso a una zona fácil (II) hasta una
pequeña brecha por la que se descienden un par de metros. No detallaré aquí la
vía por largos. Sirva comentar que conté innumerables reuniones y que se trata
de una vía perfecta para iniciación, fácil y muy entretenida. Haciendo
reuniones se suele tardar entre dos y tres horas. Sin el jaleo de las cuerdas
no se tarda más de una hora y aunque en algunos puntos hay cierto patio la
escalada transcurre en general por buena roca y ambiente relajado con poca
posibilidad de pérdida.
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La Arista Oeste del Txindoqui en el último tramo de la aproximación (izquierda) y su primera dificultad, un pequeño diedro de IV grado (derecha) |
Desde la brecha sale por la derecha una chimenea aérea (IV) sobre la cara sur que supone el paso con más patio de la arista pero también es fácil y tiene buenos agarres. Bonita vista sobre el “frontón” del Txindoki. Sigue terreno fácil (II-III) y en este punto alcanzo a la cordada que me precede. Están asegurando al primero y me ceden amablemente el paso. Llego a la base de la “placa bonita” donde el primero ya se está preparando para recuperar a sus compañeros. La placa (IV) está protegida con un parabolt y es más fácil de lo que parece pues tiene pequeños pero buenos agarres. Superada la placa se divisa un diedro (IV) ligeramente a la izquierda de la arista taponado por un techo. El diedro tiene buenos agarres y el techo se supera por la izquierda. Es el paso clave de la vía y está bien protegido con dos parabolts.
Otra vez terreno fácil (II), al
principio algo delicado entre roca y hierba y ya sólo queda la segunda parte de
la arista ya muy sencilla (II-I) hasta la cima. No obstante, queda un último
obstáculo, si bien es opcional. Un hito indica el camino por la derecha pero un
diedro (IV+) evidente de unos seis metros, parece seguir la misma tónica que
los anteriores y pone un broche perfecto a la ascensión. Al final del diedro se
ve algún seguro y una reunión.
Como era previsible, el pronóstico del tiempo era claro, empiezan a caer algunas gotas y enseguida tengo que sacar el chubasquero pero ya da igual, sólo queda llegar a la cima y disfrutar de la bajada. Superado este tramo me calzo las botas y vuelo hasta la cima tras pasar por una cruz homenaje a una montañera vasca. Arriba las fotos de rigor y toca bajar, con mucho cuidado por lo resbaladizo de las rocas, en dirección al Collado de Egurral, donde giramos a la izquierda (E). Bajamos pegados a un arroyo sin tomar una senda evidente a media ladera hacia la izquierda. El sendero nos lleva hasta la Cascada de Muitze, donde se gira hacia la izquierda (NO), se pasa por un bosque de hayas y se llega a un repetidor. La senda se convierte en pista y enlaza con el camino de subida.
Hace unas cinco horas que salí
del aparcamiento de Larraitz y estoy de vuelta tirado en la hierba tomando el
sol que ha vuelto a salir. Peña Karria, la cresta del Palomeras, Amboto por la
Arista del Fraile y otras cuantas rutas ya empiezan a darme vueltas en la
cabeza.
Datos prácticos:
¿Cómo llegar al Txindoki?
Desde
Donostia-San Sebastián por la N-1 en dirección Tolosa. Tomar la salida de
Alegia y seguir hasta Amezketa y finalmente Larraitz.
Dificultad: AD. La ruta tiene dos
partes. En la primera mitad hay varios pasos de IV y tramos de III-II. La
segunda mitad es puro trámite (II-I).
Longitud: 350 metros.
Material: Casco. Si se va encordado hay
muchos seguros fijos (parabolts y clavos) por lo que basta con llevar cintas
exprés, aunque también se puede llevar algún fisurero o friend. Hay muchas
reuniones montadas por lo que se pueden empalmar según la longitud de la cuerda.
Las cuerdas al gusto pero con una sola de más de 40 metros es suficiente. La
roca es buena y los pies de gato no son imprescindibles.
Más información:
- Desnivel nº 226, La clásica – Txindoki.
Arista Oeste. Pág. 84.
- Otra reseña, con un archivo pdf muy interesante. Se trata del relato de la primera ascensión publicado en la
revista Pyrenaica nº 23.