SUR CLÁSICA – EL PÁJARO – LA PEDRIZA

En una escuela tan variada, inmensa y reconocida en el mundo de la escalada como es La Pedriza, resulta prácticamente imposible señalar cuál de sus vías, dentro de un margen de dificultad asequible, es la más completa y bonita. No obstante, es seguro que muchos señalarán la Sur Clásica del Pájaro como la candidata a ocupar un puesto tan relevante; en definitiva, la más clásica de las clásicas 

La Sur del Pájaro fue abierta en 1935 por Teógenes Díaz, Juan B. Mato y Ángel Tresaco y supuso un hito en la evolución de la escalada en La Pedriza. La impresionante y bonita cara Sur del Pájaro es perfectamente visible desde el Refugio Giner de los Ríos y atrae las miradas desde gran parte del Parque de La Pedriza. Desde entonces seguro que ha sido repetida miles de veces y hoy, 24 de junio de 2007, nos toca a Fernando Blas y Pablo Parrón disfrutar del recorrido, a mi parecer, más bello de La Pedriza.


Pese a ser una vía asequible, no debe infravalorarse pues presenta un grado de exposición algo elevado, sobre todo desde que algunos “iluminados” deciden poner y quitar a diestro y siniestro los ya de por sí escasos seguros fijos con que cuenta. No entiendo porqué esta guerra declarada en todas las vertientes del Pájaro en las que difícilmente puede saberse con antelación lo que nos vamos a encontrar porque cambia fácilmente de un día para otro. Escalé la Oeste del Pájaro hace un par de años con Luis Sebastián (bueno, más bien la escaló él y yo le seguí) y ya encontramos seguros fijos inexplicablemente machacados en puntos clave de la vía. Hace unos cuatro años escalé también la Sur del Pájaro con Luis Martínez (bueno realmente le seguí) y el panorama que encontramos fue distinto al de esta última vez, pues al menos había reuniones bien montadas. No soy yo desde luego quien para criticar a nadie aunque sí me gustaría manifestar que escaladores que llevan repitiendo estas vías muuuuchos años, tampoco entienden esta manía de “quito y pongo donde me apetece”, sobre todo cuando muchas veces los propios aperturistas dejan claro que si ellos abrieron la vía en ciertas condiciones fue por ausencia de los materiales actuales e incluso afirman, como es el caso de César Pérez de Tudela, que podría estarse incurriendo en una grave responsabilidad criminal. No me importa que se quiten seguros, siempre que quien los quite luego sea capaz de escalar la vía con bota dura, que si somos puretas habrá que serlo con todas las consecuencias. Se admiten todo tipo de sugerencias y sería muy positivo que en los comentarios que siguen a este artículo dejases libremente tu opinión para ver si entre todos podemos alcanzar algún tipo de consenso.

Para acceder a la cara Sur del Pájaro partimos del Parking de Cantocochino por la “Autopista de la Pedriza” en dirección al Refugio Giner, sin cruzar el río cuando estemos a su altura pues hay que continuar por el camino hasta un desvío no muy visible a la derecha varios cientos de metros más adelante, por el que cruzamos el río y seguimos por el bosque a través de un camino marcado con hitos hasta la base del Pájaro (aproximadamente 1,30 h.).

El primer largo (6a) comienza por una placa con el conocido como “paso del jaboncillo”, cuyo nombre habla por sí mismo. Tras este paso seguimos por el diedro que tenemos a nuestra derecha (no el izquierdo) unos metros para luego hacer una travesía (dos pasos) a la izquierda y tomar ya el diedro de la izquierda. Este paso cuenta con pequeños agarres y es a mi parecer el paso clave de la vía. Si eres bajito como yo no llegarás a un agarre invertido a la izquierda que permite meter un friend pequeño y dárselo asegurado desde arriba pero sí se puede asegurar bien en el diedro de la derecha para el caso de que haya patinazo. Se continua por el diedro en bavaresa primero y luego chimenea, de la que salimos con tendencia hacia la derecha hasta la primera reunión. Nos habían dicho que todas las reuniones estaban desmontadas pero desde luego el día 24 de junio de 2007 la primera reunión estaba ahí, con sus dos parabolts bien relucientes, los únicos seguros fijos de todo el largo, que se protege con friends sin ningún problema.

En el primer largo

Fernando
inicia el segundo largo (IV+) por una fisura y, ante la ausencia de reunión (sólo están los espárragos) empalma el tercer largo (V+) hasta llegar a la base del escudo (panza gigantesca muy característica). Desde la base del escudo se realiza una travesía hacia la derecha que mosquea bastante pero luego es más fácil de lo que parece porque enseguida se llega a un buen agarre que nos permite alcanzar un bloque en el que montamos reunión con una cinta. Antes de iniciar la travesía veremos un viejo clavo oxidado que es el único seguro que encontraremos y que esperamos a nadie le de por quitar porque está muy, pero que muy bien puesto y a juzgar por su aspecto debe tener ya bastante historia. También conviene llevar preparado un microfriend para meter a mitad de la travesía en la fisura que forma la base del escudo.

La genial fisura-bavaresa del segundo largo
La que debería ser la segunda reunión, con los solitarios espárragos
de los parabolts (robados por algún autodenominado "justiciero del parabolt")

Desde el bloque donde Fernando monta la cinta se divisa una reunión con dos parabolts que se utiliza para continuar por la Directísima Sur que remonta el escudo por su parte derecha en un largo de artificial o 6c, o bien por la Gálvez, unos metros más a la derecha (6b). Nosotros seguimos por la Sur Clásica en un largo muy cortito buscando una reunión, que en la actualidad no existe, todavía más a la derecha. La reunión puede montarse con friends medianos en una fisura y conviene hacerlo bien porque el largo que continúa es bastante expuesto.

El cuarto largo (V) sigue recto por la clásica placa pedricera. Una auténtica delicia en la que se echa muy de menos una chapa, que también han quitado, y que obliga a darse el largo entero casi sin ninguna protección. Fernando coloca un friend grande en una de las estrías que forma la roca y sigue hasta un árbol en la base de la cola del Pájaro en el que se monta reunión.


Desde el árbol sigo con un paso atlético, más aparatoso que difícil, que nos deja ya montados en la cola del Pájaro y sigue por terreno fácil (III) hasta la reunión común a todas las vías de la cara Sur que hay justo en el cuello. Intento seguir hasta la cima para acabar la vía sin montar reunión (IV) pero noto que la cuerda me tira un montón. Con un esfuerzo que casi me cuesta irme para abajo llego a la cima y veo que Fernando se ha soltado y ya está subiendo. Con cuerdas de sesenta no da para empalmar los dos últimos largos y como resulta imposible oírnos no le ha quedado más remedio que avanzar un poco. Para otra vez ya lo sabemos.

En el pasito atlético por el que se sube a la cabeza del Pájaro

Desde la cima nos espera un rapel totalmente colgado de 20 metros, de esos de las pelis, que tras una repisa intermedia nos deja en una cavidad preciosa desde la que se inicia el descenso por la canal Este que exigirá algo de intuición hasta llegar entre bloques y algún destrepe delicado al pie de la cara Sur.


Datos prácticos:

¿Cómo llegar a La Pedriza?

Desde Madrid lo mejor es salir por el norte para tomar la carretera de Comernar Viejo y seguir las indicaciones hasta Manzanares el Real. Según salimos del pueblo veremos el cartel que indica la entrada a La Pedriza. Para llegar al parking de Cantocochino en fines de semana la barrera suele estar abierta hasta las nueve de la mañana. Hay que recordar que el número de coches está limitado y una vez superado el cupo sólo se puede entrar cuando salga alguno. Desde hace un par de años en verano y fines de semana un autobús gratuito hace el recorrido.

Dificultad: 6a, IV+, V+, V, III, IV (el segundo y tercer largo se pueden empalmar).

Longitud: 190 metros.

Material: Un juego de friends y cintas para reuniones y seguros intermedios en alguna seta en el penúltimo largo. Casco.

Más información:

- La Pedriza - Guía de Escalada, deJ.Ignacio Luján y David A. Zapata, editada por Barrabés Editorial, págs. 410-411.
- Las 100 mejores escaladas de lazona centro, de Pablo Aguado y David Gómez, editado por Barrabés Editorial, págs. 30-31.

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