ESPOLÓN GABRIEL MARTÍN – PUNTA AMPARO y EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS – PUNTA SOLEDAD - VILLAREJO

A pesar de la anunciada ola de calor que barre la península estos días, ­una vez más optamos por madrugar y probar suerte, eso sí, con cabeza. Elegimos una vía con aproximación corta, altura razonable para soportar los cuarenta grados de temperatura que da la previsión, y longitud adecuada para que la duración de la escalada no sea excesiva.

El Espolón Gabriel Martín a la Punta Amparo en Villarejo reúne todos los requisitos y a las siete salimos de Madrid. A pesar de su orientación sureste encontramos la pared aún a la sombra a las diez y media de la mañana, y finalmente, a pesar de hacer mucho calor, la temperatura es tan soportable que incluso una vez terminada la escalada nos metemos en otra ruta cortita, El príncipe de las tinieblas, en la Punta Soledad.


Desde la curva cerrada en la que dejamos el coche, sale un caminito con hitos que en treinta minutos nos deja a pie de vía, además de no haber casi desnivel en la aproximación, lo que se agradece cuando el calor llega incluso a derretir la brea de la carretera. Justo en el punto en el que el camino comienza a bajar, ya enfrente de las paredes, hay que continuar por los hitos que marcan, hacia la derecha, el conocido como “cruce del zaguán”, en el que habrá que usar las manos, que da paso a la Canal de los Morenos y en tres minutos nos sitúa al pie de las Puntas Amparo (a la izquierda) y Soledad (a la derecha).

El Espolón Gabriel Martín fue abierto en el invierno de 1993 por Miguel Castilla y Gabriel Martín. Se trata de una escalada muy agradecida, sencilla y fácilmente protegible con friends y fisureros, en definitiva, escalada placer en la que la única pena es que no tenga más que cien metros de longitud…


Adam empieza el primer largo (IV+) por el centro del espolón. Se trata de terreno sencillo, fácil de proteger y que admite las variantes que queramos en función de lo que nos apetezca complicarnos, pero que en ningún caso tiene porqué superar el cuarto grado. Nos salen unos cincuenta metros hasta la reunión, que encontramos montada con dos cáncamos y un vetusto clavo con argolla entre ambos que si queremos también podemos utilizar.



Primer largo, bonito y fácil

El segundo largo (V) es cosa de Luis. La dificultad se encuentra concentrada en la fisura que hay que superar nada más salir de la reunión. Se protege sin problemas y es un quinto fácil, que da paso a terreno similar al del largo precedente. Superadas un par de terrazas, unos treinta metros, encontramos la reunión con dos buenos cáncamos.

En el segundo largo, el V está nada más salir de la reunión (arriba),
y una vez superado (abajo)
 

 El V del segundo largo, visto desde arriba

El tercer largo (V+) es cortito, unos quince metros, y concentra la dificultad nada más salir de la reunión. Buscando los agarres vuelve a ser un quinto fácil, y además perfectamente protegido con dos parabolts relucientes. Unos metros más arriba encontramos otro parabolt y poco después la última reunión, nuevamente montada con dos cáncamos.

Llegando a la cima de la Punta Amparo

El descenso es evidente destrepando unos metrillos hasta un caminito con hitos hacia la derecha que pasa por detrás de la Punta Soledad y llega a la Canal de los Morenos, por la que ya podemos bajar sin problemas y llegar a las mochilas en diez minutos.

Como el calor no es tan fiero como parecía y corre una brisa agradable, además de que venir desde los madriles al precio que está el gasoil sólo para los tres largos que hemos hecho se nos antoja un poco cutre nos ponemos con otra vía corta en la Punta Soledad, El príncipe de las tinieblas, abierta en la primavera de 1993 por Gabriel Martín, Carlos Cuesta, Javier Casavilla y José Carlos Ramírez.


El primer largo (IV+) sigue con la tónica de las vías de la vecina Punta Amparo, permitiendo escoger el itinerario en función de lo que queramos complicarnos, con muy buenas posibilidades para proteger y ambiente de montaña sin excesiva dificultad; vamos, clásico de lo más. El largo empieza a la izquierda de las chorreras negras con musgo que descienden por el centro de la pared. Son unos cuarenta metros hasta el pie del diedro situado en la parte izquierda de la pared final, que desde abajo se presenta desplomada y bastante más tremenda de lo que finalmente resulta ser. Reunión en dos cáncamos.

Abajo, la Canal de los Morenos, por la que luego se desciende

El segundo largo (V) empieza con unos pasos en placa fácil hasta el diedro, que sube hacia la izquierda y resulta ser muy agradecido, fácil de proteger y estético. Puro disfrute con sorpresa agradable pues, acabado el diedro, aparecen unos bloques y chimeneas no visibles desde la reunión que sin ser difíciles constituyen la parte más bonita de la vía. Ambiente alpino garantizado. Al final encontramos la reunión con dos cáncamos, como es habitual en esta escuela de escalada.

Saliendo de reunión
Los últimos metros de la via, muy galayeros

27 de junio de 2015, Luis Martínez, Adam Tipluica y Pablo Parrón.

Datos prácticos:

Acceso: se puede ir por Avila, por la Carretera de los Pantanos o por la Carretera de Extremadura. En cualquier caso hay que ir hacia Arenas de San Pedro, Monbeltrán y San Esteban del Valle. Subir hacia el Puerto de Serranillos y casi al final, en una curva pronunciada a la derecha dejamos el coche. Hay un cartel que anuncia la entrada al Parque Natural. El cómodo camino asciende al principio y luego va casi recto y en ligero descenso hasta la Torre de Villarejo, en 30 minutos.

Dificultad: la dificultad de ambas vías ronda el cuarto grado con pasos puntuales de V, en todo caso sencillos y fácilmente protegibles.

Longitud: 100 metros aproximadamente para el Espolón Gabriel Martín y unos 70 metros para El príncipe de las tinieblas.

Horarios: la aproximación desde la carretera se hace en media hora y lo mismo para la vuelta. Son vías cortas que se pueden hacer bastante rápido.

Material: Un juego de friends y fisureros. Alguna cinta expres larga. Cuerdas de 60 metros. Casco.

Bibliografía:

- Escaladas en el sureste de la Sierra de Gredos. Riscos de Villarejo,Galayos y Torozo, de Gabriel Martín. Desnivel Ediciones, págs. 133-135. La primera edición de esta guía es del año 1994. Gabriel Martín y Chema Mancebo han publicado recientemente una nueva guía que está muy trabajada y es el referente indispensable para escalar en Villarejo.

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