Hace tres días ya estuvimos en Jyrgalan y para nuestro último día de actividad en Kirguistán decidimos volver a este paraíso del esquí de travesía en el que es fácil dar con las mejores nieves que podamos imaginar. El Chunkor Tor Peak es una de las ascensiones más repetidas, como pone de manifiesto el hecho de que va a ser el único día en toda nuestra estancia en las montañas de Tien Shan que nos crucemos con otras personas.
En los mapas OpenTopo aparece el nombre en ruso del Chunkor Tor Peak con una altitud de 3264 metros, pero es un error fácilmente comprobable en el mismo mapa y la altitud real que nos dio el GPS es de 3364 metros. Aunque se trata de una ascensión un poco larga, la subida es bastante cómoda y, de hecho, gran parte de la popularidad de esta cima se debe al hecho de que las máquinas ratrack suben a los esquiadores hasta un collado en la cota 3160 metros, desde el que se alcanza la cima en 20 minutos sin apenas esfuerzo, y encima, premiado con un descenso de vértigo digno de competir con cualquier portada de una revista especializada.
Para llegar al punto de partida tendremos que atravesar las calles sin asfaltar de Jyrgalan hasta su extremo sur, al final de la calle Lenin. Salimos directamente hacia el oeste, por una pendiente de poco menos de cien metros de desnivel que nos lleva a una amplia llanura que tenemos que atravesar un par de kilómetros para luego girar hacia el suroeste en dirección al Chunkor Tor Peak. Como el recorrido se hace habitualmente con las ratrack es fácil que su huella presente nos facilite la orientación, con lo que no hay más que seguirla hasta el collado en el que dejan a los esquiadores no muy lejos de la cima. Desde el collado remontamos hacia la izquierda para cubrir el kilómetro y medio y los doscientos metros de desnivel que nos quedan hasta la cumbre.
Las vistas desde la cumbre vuelven a ser estupendas hacia los cuatro puntos cardinales y no deja de sorprender la cantidad de montañas y lo grande que es la cordillera, que parece no acabar nunca. Existe un proyecto de construcción de una estación de esquí en Jyrgalan que pretende ser la más grande en Asia Central y de hecho ya se ha iniciado la construcción de algún remonte, como podremos ver durante el ascenso. Es bastante reconfortante comprobar cuando llegas a la cima que la amplia extensión de la cordillera es más que suficiente para dar gusto a todas las sensibilidades sin que la zona pierda su encanto. Lo más probable es que cuando la estación entre en funcionamiento los esquiadores de travesía empiecen a conquistar las cimas más alejadas que actualmente no están al alcance de la mayoría para subirlas en una sola jornada.
Nos está haciendo un día estupendo, con poco viento y un sol espléndido, con lo que aprovechamos para disfrutar un rato de las vistas, aunque enseguida el frío se nos empieza a meter en el cuerpo y emprendemos la bajada. Quien no quiera complicaciones puede volver por el mismo camino de subida, pero nuestra idea es bajar por la cara norte, que ofrece un descenso de 300 metros de desnivel por el que hemos tenido la suerte de ver bajar a un grupo al que una ratrack ha subido hasta el collado media hora antes de llegar nosotros. Nos viene muy bien porque ya hemos visto que no desencadenan aludes y además nos ha bajado un poco la sugestión que la visión de la pendiente nos ha ido generando mientras subíamos. Desde la cima hay que bajar unos metros por la cuerda de la montaña opuesta a la que hemos seguido en la subida hasta situarnos en la entrada del corredor amplio por el que vamos a bajar. Ya en la entrada vemos que la pendiente no es tan fiera como parecía y no supera los 30 grados, pero está justo en el punto en el que el riesgo de desencadenar aludes es bastante factible. Hoy las condiciones son muy buenas y no nos lo pensamos dos veces. Después de una bajada de película retomamos nuestra huella de subida y ya intentamos no abandonarla hasta llegar nuevamente a los coches, aunque ello nos obliga a volver a atravesar los dos kilómetros de la llanura que precede a la llegada a Jyrgalan en condiciones de nieve primavera muy húmeda, que nos obliga a esforzarnos hasta el final, acabando así nuestra aventura kirguisa por todo lo alto, con descorche de champan incluido.
Datos prácticos:
Acceso: desde Karakol, la carretera 363 nos lleva hacia Jyrgalan. Se tarda aproximadamente una hora y media en hacer los 63 kilómetros de distancia que separan ambas poblaciones. Los últimos 20 kilómetros no están asfaltados, aunque en pocos años esto podría cambiar ya que se están acometiendo obras importantes para construir una estación de esquí alpino que pretende ser la más grande en esta zona del mundo.
Dificultad: subida sencilla y fácil de seguir porque suele haber huellas de las máquinas ratrack que hacen la mayoría del recorrido varias veces al día con grupos organizados. El descenso por el mismo camino de subida no tiene grandes pendientes, pero sí buena nieve y disfrute asegurados. El descenso por el corredor descrito en esta reseña es más delicado, pero no presenta pendientes de más de 30 grados, ni es especialmente expuesto en caso de caída. Otra cuestión es la estabilidad del manto nivoso, que habrá que valorar porque la posibilidad de desencadenar aludes es considerable.
Desnivel: 1239 metros de subida.
Horarios: calcular entre 3 y 4 horas para la subida y una hora para la vuelta. En total salen casi 20 kilómetros de recorrido.
Material: el habitual en esquí de travesía, no pueden faltar arva, pala y sonda.
Actividad realizada el 25 de marzo de 2026 por Ignacio Fermín, Edesio Vidal, Francisco Briones, Ángel Santamaría, Juan Carlos Fernández, Raúl Montes, Manuel López y Pablo Parrón.








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