CRESTA DEL GOURGS BLANCS - PIRINEOS

De entre las múltiples actividades que pueden realizarse tomando como base el Refugio de Estós, una buena opción es la cresta del Gourgs Blancs. Me parece una buena opción porque se trata de una actividad bastante asequible que sin embargo reúne los ingredientes básicos de una buena cresta pirenaica: un patio disfrutón, exposición moderada y la posibilidad de hacer un puñado de tresmiles en una sola jornada. 

Cresta del Gourg Blancs (la hacemos en sentido derecha-izquierda)


En la cresta encontraremos pasos de hasta III sup., lo que significa que desde luego no está al alcance del simple excursionista y habrá que llevar, aunque sólo sea por precaución, el material básico de escalada. Nosotros la hicimos sin calzarnos los pies de gato en ningún momento, aunque fuimos en ensamble todo el rato, lo que nos disparó los tiempos por encima de lo previsto. Conviene llevar algún friend y fisureros por si estimamos oportuno asegurar algún paso, así como cintas por si eventualmente tenemos que realizar algún rapel. El casco siempre me parece indispensable aunque en este caso la roca es buena y podría prescindirse del mismo (cada cual sabrá el valor de su cabecita).

Realizamos la actividad el sábado 3 de junio de 2006 la cordada formada por Fernando Blas, Pablo Renedo y Pablo Parrón, habiendo salido de Madrid el viernes anterior después de comer para llegar al Refugio de Estós con muy poquito tiempo para dormir.
  
Para llegar al Refugio de Estós hay que tomar un desvío a la izquierda que encontramos pasado el pueblo de Benasque y que nos lleva en unos metros a un aparcamiento vallado que podemos encontrar cerrado (a nosotros nos pasó), aunque en la parte de fuera hay sitio para aparcar varios vehículos. Desde aquí hasta el refugio subiremos en suave pendiente, salvo los últimos metros, que empinan que da gusto, por camino marcado en poco más de dos horas.
  
A las 7,00 h. nos levantamos con un frío de narices y a las 7,50 h. nos ponemos en marcha. Detrás de los aseos del refugio parte un camino muy empinado que, si no lo perdemos, nos lleva hasta el Ibón de Guías (10,30 h.). Aunque lo perdamos la subida es evidente y acabaremos en cualquiera de los pequeños ibones que hay por la zona desde donde ya divisaremos claramente el tramo de cresta que vamos a realizar. Desde el Ibón de Guías tardamos una hora en llegar al Puerto de Oô (11,00 h.).
  
Una vez en el puerto y situados ya propiamente en el recorrido de la cresta, que viene desde el Seil dera Baquo, veremos una subida evidente en la vertiente este del pico Jean Arlaud con tendencia hacia la derecha que nos lleva hasta un corredor a nuestra izquierda por el que deberemos subir. Pocos metros más a la derecha se ve un segundo corredor, paralelo al primero y muy parecido. En este punto sacamos la cuerda, que ya nos acompañará hasta el final de la cresta, aunque una cordada habituada puede prescindir de ella perfectamente. Nosotros subimos por el primer corredor, que parece más difícil de lo que luego es realmente, para luego continuar por pequeñas placas y piedras sueltas hasta la cima del pico Jean Arlaud (3.065 m.), cuyo nombre rinde homenaje al famoso pirineista francés fallecido en esta zona en accidente de escalada en 1938.
  
Corredor inicial
Corredor inicial visto desde arriba
Llegando a la cima del Jean Arlaud

Desde la cumbre del Jean Arlaud vamos buscando los destrepes, normalmente más sencillos de lo que parecen a primera vista (alguno lo rapelamos), por una zona delicada y muy bonita. Aquí hay que poner atención para ir localizando hitos que nos confirman el camino correcto. Remontamos nuevamente hacia arriba por terreno fácil hasta la cima del Gourgs Blancs (3.129 m.), donde encontraremos una placa dedicada a Jean Arlaud. El panorama por cualquiera de las dos vertientes de la cresta es precioso y está dominado por varios lagos normalmente helados.

Gourg Blancs visto desde el Jean Arlaud
Tramo entre el Jean Arlaud y Gourg Blancs
Destrepes (rapel) del Jean Arlaud
Cima del Gourg blancs

Desde el Gourgs Blancs se puede continuar directo por la cresta o bien descender por pequeñas terrazas que nos facilitan el acceso a la base de la Torre Armengaud. Nosotros decidimos continuar por la cresta pero la cosa enseguida se pone muy delicada y nos encontramos con bloques de difícil franqueo. Al final tuvimos que montar un rapel de unos 15 o 20 metros para sortear los bloques y acercarnos a la Torre Armengaud. Realmente se podía destrepar, como luego pudimos ver cuando Fernando subió y volvió a bajar tras desenganchar la cuerda que se nos había quedado totalmente bloqueada y sin posibilidad de ser recuperada desde abajo, aunque con las botas así como que no había muchas ganas.

Rapel destrepable
Entre bloques
Vista de la cresta desde la Punta Lourde Rocheblave
Vista de la cresta desde la Punta Lourde Rocheblave

La Torre Armengaud (3.114 m.) se escala con placer y sin problemas y desde ella se continua ya por terreno muy fácil hasta la Punta Lourde Rocheblave (3.104 m.), donde nos sentamos a echar un respirito y contemplamos asombrados la cresta de la que acabamos de salir. Aunque se puede continuar para ganarse algún tres mil más, en este punto damos por concluida nuestra aventura y bajamos al Puerto de Guías, que alcanzamos a las 16,00 h. Desde aquí en dos horitas, con larga parada para comer incluida, llegamos nuevamente al Refugio de Estós a las 18,15 h.

Cartel informativo en el Refugio de Estós
 
Datos prácticos:

Horario: Unas dos horas desde el coche hasta el Refugio de Estós. Otras dos horas para llegar al Ibón de Guías y otra hora más hasta el Puerto de Oô. Para la cresta (desde el Puerto de Oô hasta el Puerto de Guías), casi cinco horas, aunque se puede hacer en la mitad de tiempo. En 1,30 h. se baja de nuevo al Refugio de Estós.

Dificultad: Hay pasos de hasta III-III sup., posibilidad de verse obligado a realizar algún rapel y patio suficiente como para echar de menos la cuerda si no se está muy habituado a la altura. La cresta se puede hacer en los dos sentidos, de hecho la primera ascensión se llevó a cabo en sentido contrario al aquí descrito en 1864 por Bazillac, de Monts, Russel y Celestin Passet.

Desnivel: 1.100 metros del refugio a la cumbre del Gourg Blancs, más el sube y baja típico de las crestas.

Material: casco (recomendable pero no indispensable), cuerda (al menos de 30 metros, por si acaso), algún fisurero y friend (sobre todo para el corredor inicial) y cintas para bloques (también por si acaso). Los pies de gato no son necesarios pero dependiendo de lo habituado que estés a este tipo de actividades pueden hacer que la experiencia sea mucho más placentera (si te quedan holgaditos, claro).

Más información:  

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