SUBTERRÁNEA – ASPE – PIRINEOS

En el año 2011, Luis Royo y Julio Benedé, la conocida cordada Sendero Límite, terminan de equipar su vía Subterránea en el pilar sur del Aspe (2640 m.). La ruta, tanto por su calidad como por su equipamiento, se ha convertido en poco tiempo en la clásica más repetida de la pared, y es que méritos no le faltan. Pasos variados y difíciles, que si se quieren superar en libre exigen dominar el sexto grado superior, un primer largo como no recuerdo ninguno parecido, una cueva en toda regla que da un carácter muy original a la escalada y del que deriva el nombre de la vía, un diedro en la parte superior  de antología, y un descenso por la vía normal del Aspe que atraviesa un laberinto cárstico de gran belleza.


En definitiva, una pirenaica indispensable. Y que no se equivoque quien lea por ahí que se trata de una vía hiperequipada al alcance de cualquiera. Si bien es indudable que el equipamiento facilita la escalada y la orientación en esta gran pared, no debe olvidarse que estamos en terreno de alta montaña escalando una ruta de longitud considerable (300 metros), con una aproximación inclinada y una salida de vía en cresta que requiere instinto para llegar a la cumbre de la montaña.

Conscientes del trabajo que supone abrir una vía como la Subterránea, volvemos a agradecer desde aquí a los aperturistas la buena ristra de rutas que han preparado en los últimos años y les animamos a seguir haciendo lo que les gusta. Y sin más, vamos al tajo, que lo que aquí nos gusta a tod@s es escalar.

Desde el aparcamiento de 15 plazas que hay al final de la pista que sale del pueblo de Aisa, unos seis kilómetros en muy buen estado, casi equiparables a una pequeña carretera, y que termina en una valla con una portezuela, sale una senda paralela al Rio Estarrón. Estamos a 1480 metros y no hay más que seguir la senda, que de momento es una pista, hasta la señal del Refugio de Saleras, que dejamos a sólo 300 metros. Un par de minutos más andando y vemos a nuestra derecha un par de bonitos charcos y cascadas del Barranco de Igüer, que tenemos que cruzar para seguir por la Senda de Aisa en dirección al Aspe. Comienza una subida por la loma que debemos continuar hasta que veamos la mejor posibilidad para salir hacia la derecha, perdiendo algo de altura, en dirección a unos prados evidentes que se aproximan hacia los Mallos de Lecherín y el Pico Riguelo. En todo caso no debemos subir más allá del cruce con el GR11.1. Seguimos por los prados dejando a la derecha el esbelto Pico Riguelo desde donde ya podemos ver la cara sur del Aspe y la cueva en la que comienza la escalada. Queda una empinada subida por una incómoda pedrera, que hay que tomar lo más a la derecha posible, pues por el centro es poco menos que imposible. Llegamos así en unas dos horas al pie de la cueva.


Al principio de la cueva hay un cáncamo que podemos utilizar como reunión, aunque conviene colocarse el material antes de llegar al comienzo de la escalada ya que el terreno no es cómodo y hay que superar un resalte que ya exige el uso de las manos antes del inicio del primer largo (6a). El camino es evidente para adentrarse en la cavidad. La dificultad puede variar sensiblemente según el grado de humedad que encontremos pero en todo caso es V+ mantenido, en un ambiente magnífico (en nuestro caso con algunas gotitas cayendo que generan un ambiente de espeleo total). A mitad del largo hay una reunión preparada con un parabolt con chapa y otro con dos eslabones de cadena, aunque no es necesaria y lo mejor es colocar una express y seguir hacia la parte final del largo. Un paso difícil bien protegido antes del punto más estrecho puede obligar a quitarse la mochila si es que la llevamos abultada. Por encima unos metros más sencillos hasta la reunión, justo a la salida de la cavidad (40 metros). Para empezar, el largo nos coge algo fríos, los agarres no son malos pero la roca es en general lisa y resbaladiza, con lo que ya llegamos calentitos para el siguiente largo, que tampoco va a ser nada fácil. El segundo largo (II) reseñado son realmente unos 5 metros de transición para cambiarnos a una reunión en mejor posición para continuar la escalada.


El tercer largo (V+) lo normal será unirlo con el cuarto (V+/Ae). Un primer parabolt para dar unos pasos raros hacia la derecha hasta otro seguro y por encima un clavo tras el cual está la reunión, que chapamos para seguir hacia los techos que tenemos por encima. Comienza el tramo de artificial equipado, que en libre parece ronda el 6b+. Dado que de la fisura para las manos que recorre los techos chorrea agua y en la placa por la que van los pies los apoyos son casi nulos ni nos planteamos darle un tiento y recurrimos al socorrido artificial. Conviene señalar que no son dos pasos sin más para los que baste un tironcito de las cintas, sino unos cinco seguros en más de diez metros por lo que aunque no sean necesarios los estribos sí es aconsejable llevar al menos tres cintas largas en las que poder meter el pie para no acabar reventado cuando aún tenemos por delante casi toda la vía. El largo es precioso y como suele pasar al salir del artificial requiere temple en los últimos metros hasta llegar a la reunión, que queda ligeramente a la izquierda del último resalte (en total sumando los dos largos unos 40 metros).


El quinto largo (V) también puede empalmarse con el sexto (IV), con lo que rebajaremos el tiempo total de estancia en la pared. En los primeros metros hace una fácil travesía a la derecha, hacia un cordino visible en un puente de roca al comienzo de un diedro. Afortunadamente, aunque no se ve desde la reunión, en cuanto damos unos pasos a la derecha aparece el primer seguro fijo del largo, antes del citado puente de roca. A lo largo del diedro encontraremos bastantes cordinos lazados, síntoma evidente del paso de cada vez más cordadas. Es un largo de auténtico disfrute aunque la roca, las típicas esquirlas fracturadas de alta montaña, no da una seguridad absoluta. A pesar de ello y aunque hay que tantear con cuidado, la roca luego se muestra más sólida de lo que aparenta. El diedro termina en una cueva por lo que en los últimos metros hay que salir, siguiendo los parabolts, hacia la izquierda resolviendo pasos entretenidos en placa hasta la reunión (parabolt y cáncamo), que chapamos y empalmamos con el sexto largo (IV). En este punto apreciaremos claramente como comienza la segunda mitad de la vía, al cambiar la roca de caliza dura a otra de color anaranjado y arenosa, como veremos de excelente tacto y adherencia. El largo asciende hacia la derecha y tras superar algún pequeño resalte más difícil (IV) sigue por terreno muy fácil (II) aunque herboso y por tanto resbaladizo para los pies de gato hasta la reunión (dos parabolts y un cordino con un eslabón en un pequeño puente de roca). La longitud total de los dos largos es de casi unos 60 metros.


El séptimo largo (IV+) es también de los de disfrutar y sólo requiere cierta atención para seguir los seguros pues entramos en el típico terreno en el que crees poder subir por cualquier parte. La tendencia es hacia la derecha y en unos 35 metros llegamos a la reunión, bajo un bloque que oculta el diedro de la siguiente tirada.


El octavo largo (V+) es espectacular, vertical, con buenos agarres, de esos que no quieres que acaben nunca. Un diedro digno de estar al lado de los buenos de las escaladas en la península. Empieza saliendo a la izquierda de la reunión para superar un bloque y entrar en el diedro propiamente dicho. Los seguros fijos son menos que en los largos precedentes pero hay tantos cordinos en puentes de roca que casi no es necesario colocar friends, aunque si lo deseamos o es preciso los buenos emplazamientos no faltan. Agarres generosos hasta el final, cuando hay que dar unos pasos a la izquierda para superar el bloque que tapona el diedro. Paso raro que mi compañero supera sin problemas. Yo no lo veo tan claro y no se si será porque la mochila tira o la cuerda por arriba obliga a dar el paso más directo pero me veo forzado a tirar de la cinta como un condenado (menos mal que hay un buen parabolt en el sitio adecuado). Y casi llorando porque acaba el diedro llegamos a la reunión (35 metros).


Quedan dos largos para terminar la vía y como también es posible empalmarlos lo hacemos sin dudarlo. El noveno largo (V) sale hacia la derecha de la reunión, en busca de un parabolt del que curiosamente cuelga un delgado cordino rojo. Cuando intentas alcanzarlo lo entiendes… es un paso difícil, o que no localizo bien, tanto que me parece mejor pasar del seguro y tirar recto hacia arriba, para por terreno más sencillo llegar al siguiente. Luego la dificultad decrece (IV+) pero hay que ir buscando bien, con tendencia a la derecha, pues el terreno vuelve a ser del que invita a subir por cualquier parte. De hecho, cuando llegamos a la reunión, al pie de los dos parabolts una flecha pintada en la roca con el nombre de la vía nos avisa de que debemos continuar hacia la derecha. De lo contrario, la tendencia sería meternos recto en las fisuras del último largo de la vía Anaya. Seguimos pues a la derecha por el décimo y último largo (V), para ir corrigiendo la trayectoria en los últimos metros del mismo hacia la izquierda, debiendo superar varios resaltes puntuales pero apretadillos, vamos V clásico. La longitud total de los dos largos empalmados es de unos 55 metros, en los que hay que navegar bien por la roca para no embarcarse o acabar en otra vía. Un cordino en un puente de roca, que deberemos revisar, sirve para montar la última reunión.


Para llegar a la cima aún queda algo de chicha y como somos de los que gustan de hacer cumbre cresteamos hacia la derecha, con algún que otro ir y venir y alguna trepada que recuerda que la escalada no ha acabado, hasta superar por la izquierda el último tramo de rocas que dan paso a las campas verdes previas a la cima del Aspe (2640 m.). También es posible intentar destrepar hacia la canal sur del Aspe sin hacer cima pero es expuesto y delicado de encontrar.


Las vistas desde el Aspe son como siempre magníficas, además acompañadas con un mar de nubes parcial en algunos valles que le dan un encanto particular, como el de la vía Subterránea que acabamos de terminar. El Midi d’Ossau, los Infiernos, los Mallos de Lecherin y tantas otras montañas deleitan nuestra vista mientras reponemos fuerzas para iniciar el descenso por la vía normal, muy bonito hasta el final y en el que tenemos que esforzarnos para seguir el camino correcto, pues ninguno lo conocemos en época estival, hasta que atraviesa nuevamente el GR11.1 y cierra el círculo que iniciamos en el ascenso, para llevarnos ya por el mismo camino de subida hasta las refrescantes pozas del Rio Estarrión en las que nos quitamos el sudor y quedamos como nuevos, a sólo unos minutos antes de llegar al aparcamiento. 



Actividad realizada por Luis Martínez  y Pablo Parrón, el 24 de junio de 2017.

Datos prácticos:

Acceso: a Aisa podemos llegar desde Jaca por la N330 y tomando el desvío a la izquierda que hay entre Castiello de Jaca y Villanua, o quizás mejor directamente desde Jaca, entrando en la ciudad y cogiendo la A2605. En una curva cerrada una señal indica hacia la pequeña población de Jasa. Abandonamos la carretera por la pista que sale a la derecha y en unos 6 kilómetros lleva al aparcamiento donde comienza la senda de ascenso al Aspe.

Dificultad:

Primera mitad de la vía: 6a, II, V+, V+/Ae, V.
Segunda mitad de la vía: IV, IV+, V+, V, V.

(Variamos ligeramente la dificultad propuesta por los aperturistas por parecernos más adecuada aunque sobre grados ya se sabe… como los gustos. El tramo de Ae quien lo ha hecho en libre dice que puede ser entre 6b y 6c).

Longitud: 300 metros aproximadamente. Es posible empalmar los largos 1 y 2, 3 y 4, 5 y 6, y 9 y 10, con lo que nos saldrían un total de 6 largos.

Horarios: hasta el pie de vía desde al aparcamiento calcular unas dos horas. El horario para la vía dada su longitud y la posibilidad de empalmar algunos largos puede variar. Nosotros tardamos 4 horas hasta la misma cima del Aspe dándosenos todo como la seda. Más equilibrado sería calcular entre 5 y 6 horas hasta la cima del Aspe. Hay que tener en cuenta que desde que acaba la vía, el cresteo hasta la cumbre nos puede llevar como poco 15 minutos y fácilmente media hora. El descenso por la vía normal de la sur del Aspe nos llevará un par de horas. Una buena actividad que rondará en torno a las diez horas en total.

Material: vía semiequipada con parabolts de 8 mm en los largos y de 11 mm en las reuniones. Como hay además multitud de cordinos en puentes de roca, no son necesarias más que 12 cintas express. Esto sobre el papel, en la práctica si vamos a empalmar largos calcular 15 cintas. Además es muy aconsejable llevar al menos tres o cuatro friends de tallas medianas y pequeñas por si acaso, cordinos para reemplazar si fuera necesario, varias cintas largas para usar como pedales en el tramo de artificial, cuerdas dobles y, por supuesto, casco. La primera mitad de la vía tiene más seguros fijos. A partir de la faja en la que comienza la segunda parte, los seguros fijos distancian más. Si vamos en un día oscuro, en el largo de la cueva puede ser útil llevar frontal.

Más información: en el blog de los aperturistas, Sendero Límite.

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