CERDEÑA, ESCALADA EN CALA GONONE, CAPO TESTA Y CAPO PECORA

Las islas siempre nos han gustado, principalmente porque muchas de ellas, en un espacio limitado contienen una variedad de paisajes y ecosistemas muy superior a los que encontramos en muchas zonas continentales. La principal ventaja es que en pocos kilómetros pasamos de la playa a la montaña, del agua salada al agua dulce, de los acantilados marinos a los muros más alpinos, lo que permite aprovechar al máximo el tiempo ¡haciendo de todo y sin dejar de hacer nada!

Después de haber estado en varias ocasiones en la isla de Córcega, una auténtica isla montaña que bien merece mil visitas, parecía injusto no haber asomado el hocico por la vecina Cerdeña, bastante más grande y por lo que hemos podido comprobar también sumamente bonita y atractiva para todo tipo de escaladores, ya sean deportivos, clásicos o fanáticos del boulder. 

Para hacer todas las vías de escalada de la isla necesitaríamos, además de un nivel de destreza extraordinario, más de dos vidas, lo que da idea del potencial sardo en cuanto a este deporte se refiere. Como además no podremos evitar hacer alguna parada en las cientos de playas y pequeñas calas que encontramos a cada vuelta de la carretera, tener tres vidas no estaría de más… En esta reseña nos vamos a limitar a detallar tres escaladas clásicas, de gran belleza, dificultad amable y distribuidas en puntos opuestos de la isla, al norte, al este y al oeste, una pequeña muestra como prueba de que todo el territorio de Cerdeña es apto para la escalada clásica. Si además también nos va la escalada deportiva, nos volveremos locos ante la infinidad de escuelas, por lo que es aconsejable planificar al menos un poquito el tiempo que pasaremos en tierra sarda.


VIA OTTO & BARNELLI – LA POLTRONA – CALA GONONE

La región de Dorgali, al este de Cerdeña, contiene la mayor concentración de zonas de escalada de la isla, entre las que se encuentra la turística población de Cala Gonone, con una pared de caliza compacta muy erosionada por la cercanía del mar, una de las primeras de la isla en ser escalada y que hoy cuenta con muchas vías deportivas y un puñado de vías largas equipadas con parabolts y cáncamos, ideales para una primera toma de contacto con la roca de este territorio italiano.


Se desconoce la primera ascensión, aunque sí parece que fue en 1996. El comienzo de la vía se localiza en la parte derecha de la pared, justo a la izquierda de una sección muy marcada porque la roca caliza es visiblemente más oscura. Está totalmente equipada con cáncamos, con pasos obligados pero a distancias propias de vías deportivas por lo que sólo hacen falta quince cintas express. Son unos 90 metros de escalada distribuida en cuatro largos, que podemos hacer en tres, en los que predomina la placa de adherencia con gotas de agua, un poquito lavada porque es bastante repetida y considerada una clásica de la isla.

Para llegar al inicio de la vía hay que superar algunos metros por una placa tumbada muy adherente hasta una roca con una pequeña plataforma al lado de unos árboles secos, en la que podemos ponernos el arnés. El primer largo (6a) sigue la línea de cáncamos, dejando a la derecha los parabolts de otra vía, por la placa tumbada, que empieza muy fácil (IV) y se va inclinando progresivamente hasta llegar a un muro vertical de unos cuatro metros con muy buenos agarres para las manos (6a). Por encima, unos metros fáciles hasta un enebro, al lado del cual encontramos la reunión, un químico con forma de pequeña grapa de vía ferrata con un curioso gancho en un lado.


El segundo largo (6a), sigue la línea de seguros por una placa de caliza gris clara hacia la derecha. La placa es fina pero está plagada de agujeritos de gota de agua y se deja hacer bastante bien. Como es un largo cortito, si llevamos suficientes cintas se puede hacer el siguiente largo sin parar en la reunión, ahora recto por la placa, que va reduciendo la dificultad sin bajar del V hasta llegar a un arbolito (un acebuche, creo recordar) en el que suele haber un cordino para montar la reunión.


El tercer largo (V-) sigue recto y tiene unos pasitos no muy difíciles al principio, por una placa plagada de pequeñas fisuras horizontales y agujeritos. Luego tumba mucho hasta la reunión, otra original pequeña grapa con gancho.


Después de contemplar las fenómenas vistas de Cala Gonone y sus aguas inmaculadas emprendemos el descenso, rapelando por la misma vía, que si vamos con doble cuerda de 60 metros podemos hacer en dos tiradas, una hasta la segunda reunión (la que nos saltamos en la subida) y otra más larga, casi apurando las cuerdas, hasta el suelo.

Datos prácticos: si escalamos en verano hay que tener en cuenta que la exposición es este, por lo que será imperativo empezar a última hora de la tarde. En la primera glorieta que hay al llegar a Cala Gonone por la carretera que atraviesa el túnel desde Dorgali, giramos hacia la izquierda hasta que termina la calle en un complejo deportivo y una pista de karts, donde podemos dejar el coche. La aproximación es evidente por el barranco que tenemos enfrente y nos llevará sólo 10 minutos. Vía equipada con cáncamos y reuniones en forma de pequeño peldaño de vía ferrata. Sólo hacen falta unas 15 cintas. Para hacer toda la actividad normalmente tendremos de sobra con dos o tres horas.


FESSURE DI LOTHAR – PARETE DELLA LUNA – CAPO TESTA

Al norte de Cerdeña, al lado de la población de Santa Teresa di Gallura, se encuentra el Capo Testa, separado por un estrecho istmo formando prácticamente una pequeña isla. Aparte de las playas y pequeñas calas que encontramos en todas direcciones, cada cual más alucinante, el cabo contiene unas formaciones de granito totalmente surrealistas. Se trata de un territorio protegido de alto valor ecológico en el que la escalada requiere el uso de cintas, friends y empotradores. Hay una ruta de senderismo que rodea todo el cabo en poco más de tres horas, por acantilados de granito que exigen el uso de las manos en algún punto. Es probablemente unas de las rutas de senderismo más bonitas que pueden hacerse no sólo en la isla sino en toda Europa por lo que desde aquí no podemos más que recomendarla encarecidamente.

Las formaciones graníticas del Capo Testa ya llamaron la atención de los romanos, por la calidad de la piedra, y de hecho aún hoy pueden verse restos de la antigua cantera romana que aquí hubo hace siglos. Afortunadamente, la inmensa mayoría de las formaciones siguen intactas y ofrecen vías de escalada en un paisaje de ensueño. Por la orientación, si escalamos en verano suele ser preferible hacerlo por la mañana, para luego disfrutar la tarde con un buen baño.

Elegimos para escalar la Pared de la Luna, plagada de tafonis que perforan el granito y crean formas que podríamos estar días contemplando sin cansarnos. Además contiene las vías más largas de la zona, entre ellas la Fessure di Lothar, abierta en julio de 1977 por Franco Campioli y Carlo Possa. Son unos 120 metros que repartimos en cuatro largos en los que sólo encontraremos algún cordino en puentes de roca. Aunque la dificultad no debiera superar el IV+, no seguimos el trazado exacto de la ruta y es ciertamente algo más difícil. Exige el compromiso propio de la escalada en granito extremadamente abrasivo con abundancia de fisuras grandes tipo off width y chimeneas, muy parecida a la escalada en La Pedriza.


El primer largo (IV+) lo iniciamos por una fisura naranja, aunque se puede hacer por terreno más sencillo ligeramente a la derecha, en dirección a unos matojos verdes en la base de una placa con una chorrera marrón muy marcada bien visible desde el suelo. Como la placa es expuesta y sin posibilidad de protección, atravesamos los matojos y seguimos ascendiendo por una serie de canalizos hasta llegar a otros matojos y unos metros por encima a una bonita cavidad horadada con tafonis y un agujero grande visible desde el suelo en el que montamos una sólida reunión pasando un cordino.


El segundo largo (V) sale por la izquierda de la cavidad para meterse en una chimenea muy pedricera, de esas de arrastrarse y de difícil protección. Superada la chimenea pasamos por debajo de un bloque y más arriba atravesamos nuevos bloques, en caso de duda mejor por la izquierda, hasta llegar a un magnífico agujero para montar la reunión con otro puente de roca, justo al pie del comienzo de una larga bavaresa adornada con varios techitos sucesivos por su parte derecha, por la que transcurren los dos últimos largos.


El tercer largo (V+) sigue, ya sin pérdida, por la bavaresa, con adherencia excelente por la placa de la izquierda, tanto que el segundo, puede superarla casi sin tocarla, salvo cuando tenga que quitar los seguros que haya dejado el primero de cuerda. Cuando pasamos el segundo techito, viendo que aún queda bastante bavaresa y temiendo que la cuerda no sea suficiente, montamos una incómoda reunión en un pequeño bloque empotrado en la fisura.


El cuarto largo (V) sigue por la fisura hasta superar el último techo. Como ya le vamos cogiendo el punto a la bavaresa resulta más sencillo de lo que parece y enseguida termina saliendo hacia la derecha por terreno fácil (II). Desde aquí podrían escalarse dos chimeneas de protección bastante complicada o superar la placa que hay entre ellas, de protección imposible y máxima exposición, pero como la reseña indica que aquí acaba la vía y el juego de friends que llevamos digamos que no es muy nutrido, no jugamos a explorar y iniciamos el descenso.


Para bajar según la guía se podría ir hacia la izquierda hasta encontrar los rápeles de la vía Il Greco, pero como no le vemos la manera, seguimos hacia la derecha para ir destrepando entre bloques que exigen agudizar el instinto al máximo para encontrar el inexistente camino (muchos pasos de III). Se trata del típico laberinto de granito al que están acostumbrados los escaladores de La Pedriza. Sino fuera por la presencia del mar podríamos pensar que estamos en la mítica escuela madrileña. Finalmente, después pasar bajo bloques de mil formas, pincharnos todo el cuerpo con las plantitas espinosas que aparecen por doquier y arrastrarnos por los huecos más inverosímiles, llegamos a la Cala del Tótem, a los pies de la pared, donde nos espera un baño reparador.


Datos prácticos: Desde Santa Teresa di Gallura seguir las indicaciones al Capo Testa. Al final de la carretera, tras pasar el istmo que une el cabo con la isla se llega a un aparcamiento desde el que se ve el faro. A la derecha queda, Cala Espinosa, idílica playa para pasar un rato. Volver sobre nuestros pasos unos metros en dirección a Santa Teresa di Gallura y a la derecha un portón de madera da acceso a una pista asfaltada que en pocos metros gira a la derecha y se convierte en camino que hay que seguir hasta un cruce. Seguimos en suave subida hasta un collado en dirección norte tras el que hay una corta bajada. Veremos un bloque gigante cortado por la mitad con perfectos ángulos rectos, reminiscencia de la antigua cantera, siguiendo por el caminito hacia la izquierda vamos recorriendo la pared hasta llegar a la Baia del Tótem. Se tarda una media hora y aunque sólo vayamos a bañarnos el camino por sí mismo merece la pena.

La roca es granito extremadamente abrasivo y arenoso en algunos tramos. De adherencia extraordinaria y con posibilidad de proteger con friends muy similar a las vías de La Pedriza. Mucha fisura ancha, chimeneas y placas, todo aderezado con los impresionantes tafonis que horadan la pared por efecto de la  brisa marina. Con vistas a la costa sur de Córcega y el macizo de Bavella. Simplemente perfecto.

La vía no tiene ningún equipamiento, quizás encontremos algún puente de roca. Hay  que llevar un juego de friends y varios más grandes, aunque nosotros llevamos un juego  de ocho piezas, con sólo un par grandecitos, y acostumbrados a La Pedriza nos pareció suficiente. Varias cintas para reuniones en puentes de roca y algún seguro. Casco y dos cuerdas de 60 metros.


SIGNORI SI NASCE… - BIG BEN - CAPO PECORA

Sin duda de todas las escuelas de escalada que hemos visitado, hasta el momento el Capo Pecora se lleva el número uno. En la costa suroeste de Cerdeña, hace ya unos quince años se escaló en la zona del Capo Pecora pero no ha sido hasta 2012 cuando se ha dado a conocer la escuela y se han abierto casi todas sus vías. Las torres de granito que surgen en el mismo límite del mar y en general todo el tramo de costa en que se encuentran son simplemente bestiales. Unido al color del agua del mar les dan una estampa preciosa que justifica la absoluta prohibición de equipar vías de escalada, quedando como terreno abonado a los friends y fisureros.



La ciudad importante más cercana es Cagliari desde donde hay que dirigirse hacia Iglesias y el Capo Pecora. Tomamos la carretera hacia la Playa de Portixeddu, desde donde se convierte en pista y continúa otros cuatro kilómetros hasta el Capo Pecora. Hay una explanada al borde del mar donde dejamos el coche. Andamos hacia el norte para superar un collado. Baja hasta una bonita playa de piedras, vuelve a subir y sigue bordeando la costa hasta que vemos claramente a nuestra izquierda el risco del Big Ben. Para llegar a la base hay que pasar una valla de piedra, justo a la altura del risco, y seguir andando unos cuatrocientos metros hasta el final de la cala para girar a la izquierda y bajar por terreno más amable pero que requiere atención y algún destrepe. Llegamos al agua y en dirección sur vamos saltando como podamos hasta llegar al risco. Desde el coche tardaremos al menos media hora. Si el mar está movido normalmente será imposible llegar al pie de las vías.



Aprovechamos para tomar contacto con la roca haciendo algunas vías de un largo en la Torre Straniera y nos dirigimos al pie de la vía que hemos elegido para subir a la cima del Big Ben.


Signori Si Nasce… es la vía normal para alcanzar la cima. Fue abierta en 2003 por Matteo Casula, Davide Pili y Filippo Mereu y será a buen seguro una de las vías más repetidas en Cerdeña en un futuro cercano. Es de grado asequible y la belleza del entorno y de la vía en sí es difícil de igualar. En 60 metros y tres largos tiene un poco de todo y como toda vía a equipar exige atención. La foto en el rápel de descenso tendrá muchas papeletas para acabar de fondo de pantalla.

El primer largo (IV) sale prácticamente desde el mar, hasta el punto de que si no ponemos atención las cuerdas pueden acabar en el agua. Empezamos por un diedro poco marcado que deja un techito a la derecha, luego otro a la izquierda, y finalmente sale hacia una repisa a la izquierda en la que está la reunión (dos parabolts unidos con cadena y argolla).


El segundo largo (V) sube por una placa hasta una especie de chimenea muy bonita que lleva a una repisita por la que atravesamos un par de metros a la izquierda para alcanzar una fisura off-width en la que hace falta un friend grandote para proteger bien. Superada la fisura una placa con buenos agarres (que desde el suelo mosquea un poco) resulta sencilla para llegar a la repisa en la que está la reunión (dos parabolts unidos con un cordino y un maillón). Si queremos llegar a la cima sólo queda subir a la repisa en la que está el parabolt superior de la reunión y andar unos metros por la arista con mucho cuidadín (II).


Para bajar hacemos un rapel desde la reunión hasta el suelo de 55 metros, con cuidado de ir recogiendo bien las cuerdas al bajar para evitar problemas al recuperarlas.


Datos prácticos: vía preciosa, muy vertical y con patio. Llevar un juego de friends, alguno grande para la fisura off-width del segundo largo, que probablemente sea el paso más difícil, un poco arrastrado y con un patio que puede afectar al coco, aunque si, como yo, no miras pa abajo ni te enteras… Sólo están equipadas las reuniones. Si vamos con dos cuerdas de 60 metros podemos bajar en un solo rápel.


Actividad realizada por Beatriz Peña y Pablo Parrón en agosto de 2018.

Datos prácticos:

Para ir a Cerdeña lo más rápido y barato es el avión. Ryanair vuela a Cagliari. Pero una vez allí, sin vehículo, es complicado escalar. Desde Barcelona salen ferries de la compañía italiana Grimaldi Lines que tardan doce horas en llegar a Porto Torres, en Cerdeña, con precios para llevar el coche muy razonables (en agosto de 2018 dos personas, perro y coche por 410 euros ida y vuelta).

La gasolina en Italia es bastante más cara que en España así que mejor llegar con el depósito lleno. En 2018 el litro de diesel estaba a 1,49 € en las gasolineras más baratas. En la mayoría superaba 1,65 €/litro.

En agosto en Cerdeña, como en todas partes casi todo cuesta el doble y en las zonas turísticas hay mucha gente. Pero también es verdad que es la mejor época para disfrutar de la playa y que la isla es grande y es todo tan bonito que nada nos obliga a ir a las zonas más concurridas. ¡No olvidar las gafas y el tubo!

Más información:

- Pietra di Luna de Mauricio Oviglia, publicada por Fabula srl Editore. La guía tiene dos versiones, una dedicada a vías largas y escalada clásica (Trad & Multipitches) y otra a escuelas de deportiva. Cada una cuesta entre 50 y 60 euros. Es un trabajo magnífico, muy detallado para la ingente cantidad de vías que reseña, con buenas fotos, planos de acceso, etc. Aunque así de primeras puede parecer cara, cuando la lees con calma y te das cuenta del trabajo que tiene te parecerá tirada de precio. Está traducida al inglés.


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