El Russelvfjellet constituye la altura de interés más septentrional de la Península de los Alpes de Lyngen, con magníficas vistas hacia el Mar de Barents y las montañas del norte. Junto con el cercano Storgalten constituye una de las ascensiones imprescindibles en Lyngen, tanto por las vistas que ofrece como por el buen descenso que suele presentar y la posibilidad de bajar por la empinada cara oeste si la estabilidad de la nieve lo permite.
El punto de partida es el pueblo de Russelv, al mismo nivel del mar, donde aparcamos justo antes de cruzar el río para comenzar la subida, inicialmente por una carretera helada y/o nevada durante unos cuatro cientos metros, sin cruzar el río, dejándolo siempre a nuestra izquierda, hasta una barrera que anuncia la entrada en un camino privado. La atravesamos y seguimos por el margen orográfico izquierdo del río evitando la tentación de cruzarlo antes de tiempo para así evitar progresar demasiado cerca de las pendientes occidentales del Russelvfjellet, que pueden ser fuente de aludes. Tendremos que avanzar así unos dos kilómetros por bosque poco poblado hasta que el barranco del río se va suavizando y podemos encontrar algún paso fácil para cruzarlo e ir girando hacia el norte y más arriba hacia el oeste rodeando toda la montaña mientras vamos ganando altura hasta llegar a un collado que da acceso al empinado descenso (hasta 45 grados) de la cara oeste y que ya podremos haber visto casi desde el comienzo de la ascensión. Desde el collado giramos hacia la derecha (norte) para subir la última pala antes de llegar a la cima sur donde culmina el ascenso (794 m.), desde la que veremos al fondo la verdadera cima del Russelvfjellet (818 m.). Si queremos alcanzarla debemos hacer un cresteo fácil y sin apenas desnivel teniendo mucho cuidado de no acercarnos a las grandes cornisas que suelen formarse y que presentan un riesgo cierto de colapsar en caso de sobrecargarlas.
El descenso lo haremos normalmente por el mismo camino de subida, donde no encontraremos inclinaciones muy superiores a los 25 grados, volviendo a rodear toda la montaña, si queremos en la parte final pegados a la cara oeste ya que iremos más rápido y, en consecuencia, será menor el riesgo de ser alcanzados por posibles aludes, hasta encontrar algún punto para cruzar el río (más difícil cuanto más avanzada la temporada) y volver hasta el aparcamiento de partida. Como se ha indicado, desde el collado superior también es posible hacer un descenso directo por la cara oeste, evitando así rodear la montaña, pero exige buen estado de la nieve y estar dispuesto a enfrentarse a pendientes de hasta 45 grados.
Datos prácticos:
Acceso: desde Svensby, por la Fv312, en unos 40 minutos (44 kilómetros), hasta Russelv, donde aparcamos justo antes de cruzar el río que hay a la entrada.
Dificultad: ascensión sencilla en la que podemos evitar con facilidad zonas susceptibles de ocasionar aludes. Hay que prestar atención a las cornisas de la cresta somital si queremos llegar hasta el hito cimero. El cruce del río, tanto a la ida como a la vuelta, cuanto más abajo más nos costará, sobre todo con poca nieve avanzada la temporada. En el descenso por el mismo camino de subida no hay pendientes de más de 25 grados, aunque podemos buscar zonas más empinadas si bajamos pegados a la falda de la montaña.
Desnivel: 780 metros de ascenso y los mismos de bajada. Partimos prácticamente del nivel del mar.
Horarios: tres horas de subida y una hora de bajada.
Material: el habitual para el esquí de travesía.
Más información:
- Safer Ski Touring in Norway, de Espen Nordahl y Erlend Sande, editado por Fri Flyt AS, págs. 302-303.
- Ski Touring in Troms, 116 artic summits, de Espen Nordahl, editado por Fri Flyt AS, págs. 230-231 y 308.
Actividad realizada el 8 de marzo de 2026 por Beatriz Peña y Pablo Parrón.



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